VAR: Tecnología, esencia o presiones políticas.

Escribe: Carlos Bardakián

Los tres enunciados que dan título a este artículo no son antojadizos; refieren a la irrupción del sistema VAR en el fútbol. Cuando se estrenó oficialmente el sistema de videoarbitraje, mundial de clubes de Japón 2016, se difundió que esta herramienta serviría como asistencia arbitral, teniendo como objetivo principal evitar errores “obvios, claros y manifiestos”, y que se buscarían elefantes y no hormigas.

Desde su génesis, nuestro temor en un posible fracaso de esta novedad, encontraba fundamento que en aras de ayudar al árbitro para ser más justos, no solo no se lograse dicho cometido, sino que la intervención de la tecnología pudiera desvirtuar la esencia de este deporte universal.

Han pasado casi cinco años desde su primera aparición, y además de no alcanzar su cometido, se observa que el error se traslada a otro plano y que la interpretación del árbitro se realiza en un contexto muy distinto al del campo de juego (sala VOR), resultando imposible contemplar aspectos primordiales del juego. Además, el VAR ignora insólitamente el espíritu de algunas reglas, lo más llamativo ocurre en el fuera de juego, cayendo en el absurdo de sancionar una uña adelantada; me pregunto: ¿dónde habrá quedado aquella recomendación arbitral que ante la duda favorecer al delantero?

En nuestro país, el advenimiento de esta herramienta obedece principalmente a presiones políticas de algunos clubes,  entendiendo que con el VAR prácticamente se terminarán los errores, considerados beneficios y/o perjuicios.

Lamentablemente, muy pocos actores de nuestro fútbol impulsan una profesionalización del arbitraje, muchos árbitros deben tener otro empleo para poder vivir.

Antes del VAR creemos que hay prioridades que aún no se han atendido, mejorar el producto fútbol, canchas donde se entrena y compite en nuestro país es un ejemplo muy claro de ello.

Que se entienda bien, no nos negamos a la aparición de la tecnología, el ojo de halcón resulta una herramienta eficaz, creemos que la formación y capacitación de los árbitros es impostergable, se requieren árbitros 100% profesionales, dedicados a esta profesión, para luego dar el paso firme y seguro de la llegada de la tecnología, cuya aplicación en ningún caso podrá alterar la esencia de este hermoso deporte.

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