GRANDES Y BAJONEADOS

En la vecina orilla hubo actividad por la séptima fecha del campeonato argentino y a
pesar de haberse jugado el clásico de Avellaneda con victoria para Racing frente a su
eterno rival Independiente por 1 a 0, la noticia más saliente habla de las derrotas de los
dos equipos más grandes de argentina Boca y River.
El Sábado en el estadio Nuevo Gasómetro el equipo local, San Lorenzo de Almagro con
algunos problemas institucionales y también deportivos, recibía a un alicaido Boca con
el interinato de otrora lateral derecho Hugo Ibarra quien se hizo cargo tras la destitución
de Sebastián Battaglia luego de la eliminación por penales en los octavos de final a
manos de Corinthians.
Si bien el Xeneize tuvo más posesión que el equipo local e incluso comenzó ganando el
partido con gol convertido por Marcos Rojo a los 28’, los de Boedo fuero más incisivos
a la hora de atacar, tal es asi que triplico en remates al arco al conjunto bostero. Diez
minutos más tarde de la apertura de Boca, llega el empate a cargo de Agustín Giay a los
38’. En la segunda mitad San Lorenzo convierte el segundo y definitivo gol por parte de
Adam Bareiro lo que le da unas horas de alegría al cuervo y genera incertidumbres en
tiendas boquences.
Por su parte River Plate, con la presencia en cancha de Nicolás De La Cruz, recibió otro
trago amargo en su presentación como local frente a Godoy Cruz. Los dirigidos por
Marcelo Gallardo buscaban reivindicarse de la eliminación sufrida el jueves pasado ante
Vélez Sarsfield por los octavos de final de la Copa Libertadores.
El millonario fue bien recibido por su parcialidad y el equipo no pudo devolver en la
cancha con un resultado positivo que pusiera por un momento en el olvido el trauma de
la eliminación. River jugó mejor que Godoy Cruz e incluso mereció algo más en el
partido. Sin embargo el que hizo los goles y no le importó el estado de ánimo de su rival
fue el Tomba, que contó en sus filas con el polanquense Salomón Rodríguez desde el
inicio. Con los goles de Ojeda y Abrego, el Bodeguero sentenció a los de Gallardo a
tiempos difíciles de una institución que venía acostumbrada a competir al más alto nivel
en el continente.

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